El lunes el 26 de Abril, 1937, los aviones de combate alemanes e italianos comenzaron a bombardear el pueblo de Guernica en el País Vasco en el norte de España. Fue un acto de devastación total para el pueblo vasco, que había previsto a romper el ánimo y su sentido de nacionalismo. La respuesta a esta brutalidad y el sufrimiento de la gente de Guernica fue realizada por Pablo Picasso en una de sus obras de arte más conocidas, el Guernica. Pintado en alarmante negro, blanco y una variedad de grises, el cuadro está lleno de imágenes de la angustia y la muerte de una comunidad. El primer ataque indiscriminado y afectando a los civiles europeos, con el propósito de destruir la ciudad por completo, se convirtió en un símbolo también para toda Europa y los ataques a los civiles durante la época de la Segunda Guerra Mundial. Además, la imagen del ataque realizada por Picasso ha transcendido el caso particular y devino en un emblema de la brutalidad y la destrucción de la guerra.
Antes del principio de la guerra civil española, y antes del ataque a Guernica, Picasso era poco político. Aunque tenía tendencias y afiliaciones con el comunismo (y algunos han mencionado el anarquismo también, al menos en su juventud), y mantenía amistades con algunos artistas en París como el poeta Paul Éluard, su amante Dora Maar, y su esposa Olga Koklova, todos ellos partidarios de la izquierda y el comunismo, no había muchas indicaciones de que Picasso fuera un artista cuyas obras fueran dominados por la política (Cabanne, 1). Pero, después de la declaración de la victoria de Franco, y el comienzo de su dictadura militarista, Picasso se hizo un enemigo político de su régimen. Como dice la Fundación Picasso en su articulo sobre la historia del Guernica, al principio de la guerra civil, “Picasso se sitúa inmediatamente a favor de la República” (Fundación Picasso, 1). Esta afiliación con la República llevaría finalmente a la realización del Guernica.
Cuando el ataque ocurrió el 26 de abril, Picasso vivía en París, y ya había trabajado en otras obras comisionadas por la Republica española para el Pabellón en la Exposición Internacional (1937). Como centro político y cultural, Guernica era un símbolo muy importante para el pueblo vasco, que en este momento quería ser independiente de España. Por eso, cuando los aviones bombardearon el pueblo, fue una demostración de la autoridad de Franco y su dictadura, y el ataque fue destinado a disminuir la fuerza y el ánimo de la gente (Fundación Picasso, 2). Cuando supo del bombardeado de Guernica, Picasso empezó una obra que no será solamente un ejemplo de la devastación de este momento histórico en España, pero también de la crueldad de la guerra en general. El momento de inspiración ocurrió casi inmediatamente después de la noticia, y la realización de la obra fue documentada por su amante, Dora Maar. Como dice Rodríguez Méndez, “Dora Maar….inmortalizó las distintas etapas por las que pasó la elaboración de esta obra de grandes dimensiones (7,82 x 3,51 metros), realizando toda una serie fotográfica” (Rodríguez Méndez, 165). Este proceso creativo de Picasso en Guernica es quizás el más documentado de toda la historia del arte.
En gran medida, sin el nombre del cuadro, Guernica no muestra una escena de la guerra, tampoco del ataque al pueblo a que se refiere. La Fundación Picasso explica, “No se ve un bombardeo, no hay armas convencionales….Pero, sin embargo, su potencia dramática es innegable. Es un grito de horror y pasión” (Fundación Picasso, 2). Es importante recordar que el enfoque no está en el acto explícito de la guerra, ni la lucha, sino en las repercusiones, la muerte, y el sufrimiento del ser humano a causa de la guerra.
El cuadro inmediatamente llama la atención al uso de colores que son negro, blanco, y una variedad de grises. Guernica fue atacado a las cuatro y media de la tarde, y muy pronto se oscureció por los bombardeos. Rodríguez Méndez explica, “El cuadro definitivo utiliza muy pocas gamas de color….ayudando a crear una unidad y una uniformidad a la obra a la vez que se acentúa la expresividad y los contrastes de luz y sombra” (Rodríguez Méndez, 167). Esta técnica y el uso de color sirve de dos maneras; por un lado, crean la idea y sentimiento de la oscuridad física de este momento del ataque. Por el otro lado, está trabajando de una manera intensamente abstracta, y sin los colores tradicionalmente usados para representar una escena de la guerra, por ejemplo el rojo para mostrar la sangre. Sin estos colores tradicionales, y sin la referencia a los mecanismos reconocidos para aludir a los temas que están en el cuadro, Picasso ha creado un nuevo lenguaje visual para hablar sobre el sufrimiento (físico, y emocional) resultado de la guerra.
Las mujeres y los niños para Picasso eran muy importantes en Guernica también como símbolos de los perfectos valores humanos, la gracia, la inocencia, y la nobleza. Hay solamente un hombre en el cuadro y está representado por un soldado, completamente inmóvil y sin vida. Rodríguez Méndez dice, “Las mujeres sin embargo, chillan, corren, lloran, escapan, creando esa imagen inmortal de una humanidad inocente, convertida en victima” (Rodríguez Méndez, 167). Al representar a las mujeres y a los niños sufriendo, Picasso rememora no solamente las personas del pueblo Guernica, sino también, la inocencia y la virtud moral de toda la humanidad.
Hoy en dia, Guernica sigue siendo importante como símbolo de protesta contra la guerra. Después de mucho tiempo, el debate sobre su hogar legítimo continua, aunque el cuadro ha estado en el museo Reina Sofía en Madrid hace algunos años, y muestra que la importancia de esta obra para todo el mundo todavía prevalece. Además, algunas imágenes de la obra han usado en muchas manifestaciones contra la guerra en Irak, por ejemplo durante la manifestación en Nueva York en 2004. Escritora Genoveva Tussell García explica en su articulo, “El mural tomó como punto de partida el bombardeo de la ciudad vasca de Guernica, pero pronto se convirtió….en un icono de la paz y alegato contra la guerra” (Tussell García, 1). De manera profunda y duradera, Guernica se ha transformado no solamente en una representación de un momento histórico, sino también en un símbolo de la manera en que podemos sufrir como seres humanos, la devastación, y la brutalidad a causa de la guerra.
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